Estimada Crisis,
te escribe uno de tus fieles acompañantes desde que llegaste, allá por el "lejano" año 2008... ¡Qué lejos quedan ya esos tiempos en los que todo el mundo era feliz! Vivíamos con una permanente e ingenua sonrisa, pensando que aquello que se empezaba a calificar como "burbuja inmobiliaria" continuaría escalando y escalando, arrastrándonos con ella con destino a un firmamento que, hasta entonces, sólo estaba reservado a unos pocos privilegiados. Cualquiera que se preciara tenía un gran coche, una gran casa, unas grandes vacaciones, una gran hipoteca... Todos rebosábamos felicidad a raudales, nos creíamos indestructibles ante la verdad, esa verdad que no queríamos ver, ni leer, ni escuchar. Recuerdo algunas charlas con mi padre sobre el tema. Él, gran aficionado a leer el periódico de los domingos, buscaba insaciablemente esas entrevistas a personajes extranjeros, cuyos nombres no aparecían en la lobotomizadora-televisión y que eran presentados como expertos, catedráticos, economistas... ¿Qué se le había perdido a mi progenitor en dichas entrevistas? ¿Qué es lo que encontraba en ellas? Era la verdad, esa verdad de la que huíamos la gran mayoría de mortales en aquellos maravillosos años. En estos artículos y entrevistas había serias advertencias de tu llegada, ¡oh Crisis! Se decía que venías con las armas cargadas para derramar sangre. Lo más curioso es que, pese a la lógica aplastante de los argumentos de los autores y entrevistados, y pese a que podían permitirse el lujo de hablar con propiedad, eran exiliados cruelmente a las secciones menos vistosas y "aburridas" de los periódicos, con el fin de evitar que se creara una alarma social que, a la postre, (puede que) hubiera suavizado la gravedad de la enfermedad a la que nos sometemos actualmente.
Al final, los pronósticos se cumplieron y aterrizaste por estos lares. Y tuve que darle la razón a mi padre y a esos señores pues yo también estaba adormecido por aquella vorágine de falso optimismo que embaucaba al más pintado, y me resistía a pensar que ibas a tocarme tan de cerca. Todo ello aun teniendo claro que si los precios de los pisos se incrementaban de millón en millón, mes a mes, y los sueldos no ascendían, ni de lejos, en la misma proporción, al final, las hipotecas nos iban a asfixiar. Yo, iluso de mí, pensaba que sólo entrarías en las vidas de aquellos pobres trabajadores de la construcción y que, pasarías por ellas como un relámpago para abandonarles tres o cuatro años después.
Efectivamente, me equivoqué. Y, aunque no he sido tan engullido por tu imponente presencia como lo han sido otros, también me he tenido que rendir a tus pies. Y reconocer que has venido para quedarte mucho más tiempo del que, en principio, nos prometieron. Y, mira por dónde, al final te he cogido cariño. Tu nombre es escuchado por mis oídos contaminados todas las mañanas a través de la radio de mi coche mientras me dirijo a trabajar (sí, soy uno de esos afortunados que trabajan, aunque no sé por cuánto tiempo más), leo como escriben de ti en todos los periódicos, como y ceno contigo, estás conmigo cuando comparto un rato de recreo con otras personas, sueño contigo e incluso has conseguido actuar de vínculo con desconocidos a los que me puedo encontrar en cualquier rincón. Eres muy grande, ya tienes tus propias biografías, contadas desde diferentes puntos de vista. Eres un fenómeno que ha logrado que niños, adultos, ancianos, hombres, mujeres, ricos, pobres, personas de diferente origen étnico, religión u orientación sexual hablemos de ti. No sé si los Beatles llegaron a tantas personas como has hecho tú y eso que eran más conocidos que Jesús. Y por ello, te felicito y, como sé que vas a permanecer a mi lado mucho más tiempo, y que, cuando te vayas, seguiremos hablando de ti, no me queda más remedio que rendirme a la evidencia y ofrecerte este homenaje en forma de entrada de blog. Y sólo me queda esperar que, cuando decidas irte, podamos hacer una gran fiesta de despedida en tu honor, a no ser que tu influencia llegue a tal extremo que nos vayamos todos contigo.
Un fiel seguidor.
M'agrada la teua manera d'escriure i pensar.Vals molt.Et desitge molta sort i espere que prompte tingues un fum de seguidors.Ànim i a devastar!!!
ResponderEliminarGràcies KNET! Eixa és la intenció, tindre el màxim número de seguidors. Per això estic fent el blog en castellà, per arribar el més lluny que puga. Espere que continues llegint-me i donant opinions.
Eliminarper desgracia jo pense que que encara ens queda prou de temps per a poder celebrar, es pensava la gent que l'entrada del pp seria la panacea universal, jo dic que ens falta que ens peguen un parell de galtades més per a que la gent reaccione.
ResponderEliminarREFERENDUM A LA ISLANDESA JA!! que eixa es una altra tenim alguna noticia d'ells a la tele?? no, perquè?? si els anara mal segur que ens informarien de primera ma...
gràcies per treure el tema, que la gent pense, si es que no estan massa ocupats pensant en la fòrmula 1 i tota la pesca, que pense que no.
una bona solució sostenible seria donar-li un valor al camp, i així pobles com polinyà els donaria un respir, sols s'ha de motivar a la gent jove amb noves idees, com la venda per internet de productes ecològics amb denominació; es clar, jo no sòc experta, no sé si açò es difícil, però si es pensara una solució partint d'ací, estarien els jornalers, els amos i els almacents en funcionament.
reactivar l'economia no es sinònim d'anem a construïr més cases per a gent que ja en té.
Per cer sòc estela jeje
Hola Estela, gràcies per la teua aportació. Tens tota la raó del món, un referèndum a la islandesa seria genial. I, en referència a la reactivació de l'economia, crec que és algo fonamental. No podem parar l'atur fent retallades i incrementant impostos. No té cap lògica i això va a demostrar-se prompte. O es busquen alternatives per a créixer o estem condemnats. Hem tingut molts bons anys per poder invertir en I+D+I i, què hem fet? Seguir fent cases. Ara estan buides i els joves tampoc poden accedir a elles, i els que hem pogut accedir, estem aigua al coll.
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