Hola amigos,
seguro que muchos de los que hayan leído el título de esta entrada habrán pensado en Mourinho, al menos los aficionados al fútbol, que recordarán cómo el entrenador del Real Madrid rezaba dichas palabras después del mal resultado cosechado ante el eterno rival en uno de los muchos "Clásicos" que se vivieron la temporada pasada. Pero no, no tenía en mente ahora mismo al polémico portugués. Más bien estaba pensando en otros personajes no menos polémicos pero, como no me gusta acusar a nadie directamente con el dedo y, porque hay tantos a los que señalar que no tengo bastantes dedos para hacerlo, prefiero hablar de hechos y no de personas, ya sabéis, aquello de "se dice el pecado pero no el pecador". Y, ¿por dónde empezar? ¿Por qué no hacerlo por algo tan actual como los recortes que se están llevando a cabo en educación? Vamos allá.
El sábado se vivió en las calles de Valencia una marcha que rompió con todas las previsiones de asistencia. Miles de personas se reunieron para protestar contra los recortes que están provocando una situación sin precedentes en el País Valenciano. Una situación que no es normal en un país desarrollado. No puede ser que en la segunda década del siglo veintiuno, los estudiantes tengan que llevarse mantas a clase porque no hay dinero para la calefacción. O que en los lavabos no haya jabón para las manos o papel higiénico. O incluso que los niños se tengan que traer los folios de casa y permanecer durante años en barracones prefabricados. Por desgracia, está ocurriendo, y no tiene pinta de acabar ahí la cosa. Me podría pasar horas hablando de los despropósitos que se han llevado a cabo en la Generalitat Valenciana desde hace años. Podría hablar de la Ciudad de la Luz, de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, de Terra Mítica, del Aeropuerto de Castellón, de Emarsa, de la dictadura informativa de Canal 9, de la Trama Gürtel, de la Fórmula 1, de la America's Cup y de muchos más proyectos, empresas de dudosa credibilidad, políticos corruptos, grandes eventos y un largo etcétera del que aún conoceremos más datos en un futuro más bien inmediato. Pero hablar sobre ello no sería una novedad pues, exceptuando al supuesto canal público de todos los valencianos, todos estos temas están de sobra abordados por los medios de comunicación del resto del estado (aunque se ha echado de menos más cobertura informativa de la manifestación en televisión).
Por eso, porque no sería una novedad y porque aburriría hasta las piedras, voy a ir un poco más allá. Vuelvo al principio de este artículo, ¿por qué? ¿Por qué narices se va a recortar en educación? ¿Por qué un derecho tan básico y que con tanto esfuerzo y lucha se ha ido esparciendo por todos los rincones, hasta llegar hasta el lugar más recóndito y lejano de esta sociedad cosmopolita, se desmorona de un día para otro? ¿Por qué? Podríamos echarle la culpa a esas "mentes privilegiadas" que se han dedicado a hacer y deshacer a su antojo, sin que nadie se atreva a contradecirles, sin que nadie se atreva a pararles. Ésos que no han tenido pudor de derrochar el dinero de todo ser viviente, sin detenerse a pensar, por unos instantes, que algún día haría falta para otros menesteres. Han actuado con soberbia, prepotencia, orgullo, avaricia, gula, lujuria, envidia... Y se han reído de nosotros. Lo peor de ello es que, a pesar de todo, siguen riendo y riendo sentados en sus butacones, fumando puro y bebiendo un buen brandy, mientras reciben regalos lujosos de personajes sin escrúpulos. Son políticos, son farsantes, son escoria. Al igual que esos banqueros que los manejan cuales títeres en manos de niños hiperactivos, y les dicen: "ahora puedes, ahora no, ahora sí, ahora haz esto, ahora haz lo otro, ahora arrodíllate a mis pies...". Pero hay más, hay un trasfondo que no es tan fácil de ver y no, no se me ha ido la cabeza y he dejado corretear mis dedos por el teclado presos de la rabia, no. Simplemente he querido atar unas cosas con otras para dejar caer mi sentencia: el motivo por el cual nos recortan en educación es porque no les interesa que adquiramos conocimientos. Están, como hace décadas, introduciendo un nefasto sistema educativo dirigido a las clases altas. Quien tenga dinero podrá estudiar y, por tanto, podrá acceder a un mejor empleo y, por tanto, podrá tener más dinero y, por tanto, tendrá más poder. ¿Y los pobres y "nuevos pobres"? Volverán al camino de la incultura, que es donde han estado relegados en la historia, y tendrán que pasarse el día trabajando como bestias, sin tener tiempo para pensar porque, el poco del que dispondrán, lo pasarán en casa tan exhaustos que no podrán articular palabra. Y sin pensar, no podemos luchar, ni exigir, ni protestar, nada.
Y entonces me pregunto: "¿por qué?" Y me respondo: "Ya entiendo por qué".

